El 15 de mayo se cumplen 75 años de la Nakba, la catástrofe palestina desencadenada por la proclamación unilateral del estado de Israel sobre el territorio de la Palestina histórica. En realidad el proyecto de limpieza étnica de la población nativa palestina para la instalación sobre su territorio de un estado judío había comenzado décadas antes, prácticamente con la fundación misma del movimiento sionista, pero con la proclamación del estado hebreo se da garantía de legalidad a este proyecto. De hecho, meses antes, los grupos paramilitares sionistas que posteriormente pasarían a conformar el futuro ejército regular israelí perpetraron en el territorio de la Palestina histórica una serie de masacres de especial crueldad y ensañamiento, algunas especialmente truculentas como la masacre de Deir Yasin (9 de abril de 1948), con el fin de extender el pánico entre la población nativa y forzar su éxodo. Tal fue así que, en el contexto de la Nakba, más de 800.000 palestinas y palestinos se vieron obligados a huir de la violencia sionista conformando un colectivo de población refugiada que a día de hoy supera los 6 millones de personas. No obstante, 75 años después, el proyecto de limpieza étnica de la población palestina puesto en marcha a principios del siglo XX por el movimiento sionista sigue en vigor, eso si, a través de otros procedimientos más adecuados a los nuevos tiempos y que hacen imposibles las condiciones de vida de la población nativa, como son: la bantustinización de lo que queda del territorio palestino, la segregación de la población palestina a través del muro de apartheid, el bloqueo sobre la franja de Gaza, la legalidad de apartheid, la expansión de las colonias y las demoliciones sistemáticas de viviendas y estructuras palestinas... En los últimos tiempos, además este proceso de limpieza étnica, se está viendo sustentado por la construcción de infraestructuras permanentes que dan garantía de perpetuidad a las colonias instaladas en territorio reconocido internacionalmente como ocupado. Una de ellas es la línea de tranvía que comunica la municipalidad de Jerusalén con las colonias judías de Jerusalén Este y en el que está implicada la empresa ferroviaria vasca CAF, que con participación accionarial del gobierno de la CAV está participando en un crimen de guerra. Por todo ello, en esta edición especial de Uhintifada hemos querido hacer un ejercicio de arqueología radiofónica y recuperar algunos de los testimonios que a lo largo de 14 años de programa nos han dejado diversos invitados en torno a la Nakba. Por un lado hemos recuperado el análisis de varios historiadores que han estudiado este periodo de la historia de Palestina, como Ilan Pappe, historiador israelí crítico con la narrativa oficial de la historia de Israel y con quien tuvimos la oportunidad de charlar en 2012. Pappe publicó en 2006 el libro "La limpieza étnica en Palestina" lo que le llevó a abandonar su cátedra en la Universidad de Haifa y exiliarse a Gran Bretaña donde actualmente ejerce como profesor en la Universidad de Exeter. En aquella entrevista explicaba entre otras cosas los errores en los que, desde el punto de vista del rigor histórico, incurre Israel en su relato oficial sobre la Nakba, que califica sin tapujos de campaña de limpieza étnica. Recuperamos también un fragmento de la entrevista ma manteníamos en 2016 con el antropólogo palestino Sharif Kanaana. Kanaana es, por edad, superviviente directo de la Nakba, además de haber estudiado este periodo de la historia, y es hoy en día consejero de la UNESCO. En su intervención desmonta las falsedades del relato sionista en torno a la Nakba y lamenta la injusticia que supone que se de más credibilidad al análisis de los historiadores israelíes, incluso a los críticos, por el hecho de ser israelíes, que a los historiadores palestinos o al propio testimonio de los supervivientes de la catástrofe. Pero más allá del análisis de los expertos hemos querido recuperar también el testimonio de los supervivientes de aquella catástrofe y sus descendientes que a día de hoy siguen reivindicando el derecho a retornar a su tierra. El primero es el de la histórica activista palestina y militante del PFLP Leila Khaled, con quien tuvimos la oportunidad de charlar en 2017 y que nos relató la huida con su familia, siendo muy niña, de su localidad natal de Haifa. Escuchamos también varios fragmentos de las entrevistas que manteníamos con Nisreen Mashaal, cocinera nacida en el campo de refugiados de Dheisheh, en Bethlehem, y actualmente exiliada en el estado español; Naji Owdah, activista, refugiado del campo de Dheisheh y director de la organización Laylac; y Salah Jamal, escritor palestino-catalán originario de Nablus y autor entre otros del libro "Nakba. 48 relatos de vida y resistencia en Palestina".
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